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La rehabilitación de Quinta de Crasto gana el Premio Gulbenkian Patrimonio 2026

Vista aérea de Quinta de Crasto, con edificios de cubierta de teja alrededor del patio y campos agrícolas

La rehabilitación de Quinta de Crasto, en Vairão, Vila do Conde (Portugal), ha recibido el Premio Gulbenkian Patrimonio – Maria Tereza e Vasco Vilalva 2026. La intervención de Nuno Valentim Arquitectura convierte una antigua finca agrícola en la sede de la Asociación BIOPOLIS, dedicada a la investigación sobre biodiversidad.

El reconocimiento, anunciado el 3 de noviembre, valora tanto la restauración de la casa señorial y sus dependencias agrícolas como la incorporación de un programa científico contemporáneo. El conjunto acoge oficinas, salas de reuniones, laboratorios e invernaderos sin perder la lectura de su organización histórica.

Antiguos secaderos de Quinta de Crasto con galería de madera roja y jardín delante
Los antiguos secaderos rehabilitados y su relación con el jardín de Quinta de Crasto. Fotografía: João Ferrand.

De finca agrícola a infraestructura de investigación

La casa señorial, de mediados del siglo XIX, forma parte de un conjunto organizado alrededor de un patio, con era, hórreo, secaderos y otras construcciones de trabajo. Tras su etapa agrícola, la propiedad albergó servicios públicos, formación para agricultores y un museo agrícola. Su posterior deterioro planteaba el reto de recuperar edificios con características y necesidades diferentes.

La nueva sede mantiene esa diversidad y la vincula a la actividad de BIOPOLIS. Entre sus instalaciones destaca el Laboratorio de ADN Antiguo y Ambiental, desarrollado en colaboración con la Universidad de Oxford. La convivencia entre patrimonio e investigación se concreta así en la adaptación de construcciones existentes a requisitos técnicos especializados.

Reparar y adaptar las construcciones existentes

La intervención parte del análisis de las preexistencias y prioriza su reparación. En la casa señorial se conservan carpinterías, techos de yeso y pavimentos de madera pintada. La continuidad material permite reconocer el edificio anterior dentro de su nueva función.

En los antiguos secaderos, las lamas de madera que servían para ventilar el grano se reinterpretan como protecciones solares móviles. La antigua Casa da Eira se adapta como cafetería y refuerza el uso compartido del patio. El cambio de programa se apoya, de este modo, en elementos y relaciones espaciales que ya pertenecían a la finca.

La recuperación se extiende a jardines y recorridos exteriores, con un proyecto de paisaje de Paulo Farinha Marques y Manuel Gentil Rebelo. La relación entre las construcciones, los espacios abiertos y el entorno agrícola forma parte de la intervención, junto a la adecuación de los interiores.

Interior de Quinta de Crasto con estructura de madera vista y nuevos cerramientos rojos
Estructura de madera existente y nuevos cerramientos en las antiguas dependencias agrícolas. Fotografía: João Ferrand.

Un premio a la conservación y al nuevo uso

El jurado, presidido por António Lamas, destacó la calidad patrimonial de las restauraciones y el trabajo conjunto de arquitectos, paisajistas, ingenieros, conservadores, restauradores y científicos. La dirección científica corresponde a Nuno Ferrand de Almeida. El reconocimiento atiende también a la relación de BIOPOLIS con el territorio.

Quinta de Crasto plantea una cuestión concreta para la rehabilitación: cómo alojar una actividad de elevada exigencia técnica conservando la identidad del conjunto que la recibe. El patio, las dependencias agrícolas y la casa señorial siguen explicando el origen de la finca mientras sostienen una nueva etapa vinculada a la ciencia.

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Noticia publicada: 6 de noviembre de 2026 - Última modificación : 6 de noviembre de 2026

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