El encargo contemplaba la sustitución de una vivienda unifamiliar construida en 1968, de 641 m² por otro volumen de la misma superficie para alojar tres viviendas.

Se trata de un entorno muy alterado, en el que han desaparecido gran parte de las construcciones que conformaban la colonia histórica, fundada en torno a los años treinta del pasado siglo. Salvo los restos originales, el conjunto no tiene una arquitectura destacable.



La normativa urbanística obliga al adosamiento a la vivienda colindante, volumen intrascendente que en nada tiene que condicionar al nuevo diseño.

Se propone un volumen en revoco blanco, el acabado original de la Colonia de El Viso, que enlace de forma coherente con el vecino y que de alguna manera recupere la tradición que aparece en los planos históricos de la urbanización firmada por los arquitectos, Rafael Bergamín y Luis Blanco-Soler, en 1933.













































