Un núcleo de espacios de convivencia
Esta vivienda de 115 m2 para una familia en Madrid se estructura alrededor de un núcleo de espacios de convivencia. Los diferentes usos particulares de las zonas comunes, como la cocina, el salón y el comedor, se interrelacionan mediante el uso de la geometría y la luz formando un conjunto.
Separar los espacios comunes de las zonas privadas

Mientras, la zona que alberga usos más privados, como las habitaciones y los baños, queda separada por un paño sólido que compacta necesidades auxiliares.
Geometría, cambios de altura y volumetrías




Los espacios de la zona de día, diferenciados por sutiles juegos de cambios de altura y volumetrías de aristas convergentes, dialogan entre sí.
Una materialidad constante

Para enfatizar la simplicidad de la estrategia que estructura la vivienda, la materialidad y cromatismo se mantienen constantes: suelos de madera y paredes neutras con tonos armónicos y envolventes.



























