La propuesta arquitectónica para la construcción del nuevo centro de día en Alaior (Menorca) concebido para 30 usuarios, se materializa como un edificio de tipología compacta, de planta baja y geometría rectangular organizado en torno a un patio ajardinado central que actúa como eje vertebrador del proyecto.
Este vacío interior no es un residuo, sino un espacio de luz, calma y orientación que estructura la vida cotidiana del edificio y acompaña a sus usuarios en cada recorrido.

El solar se sitúa en un punto delicado del municipio, allí donde la trama urbana comienza a diluirse y deja paso a los huertos que aún dialogan con el paisaje agrícola de Menorca. Al sur, el centro establece una relación directa con el CEIP Mestre Duran, mientras que en sus otros límites se asoma a parcelas de carácter productivo, asumiendo así una posición intermedia entre lo urbano y lo agrícola. La arquitectura responde a este contexto híbrido con una implantación contenida y respetuosa, que evita gestos innecesarios y prioriza la integración.




El edificio se integra con naturalidad y discreción en su entorno, con una clara vocación de contención volumétrica y coherencia formal. Adopta una escala propia de los equipamientos públicos, pero lo hace a través de un lenguaje arquitectónico sobrio, preciso y no estridente.
La fachada muraria, ejecutada con bloques de termoarcilla, recupera la tonalidad cerámica puntual tan presente en las edificaciones tradicionales de Alaior, sin renunciar a la arquitectura blanca característica de la isla. Este tratamiento material aporta un contrapunto sutil a la marcada horizontalidad del volumen y facilita su correcta inserción en el tejido construido, ajustando la escala del edificio al entorno inmediato. La carpintería de madera, refuerza este carácter popular de las edificaciones del municipio.

El programa funcional se organiza en torno al patio central, orientando las estancias principales hacia el sur y el oeste: entrada, sala polivalente, sala de descanso, sala de fisioterapia y cocina, para optimizar el soleamiento y la relación con el espacio exterior. Los recorridos se estructuran de manera perimetral al patio, resultando claros, inmediatos y eficientes, lo que redunda directamente en la mejora de la atención a los usuarios.
Los tres espacios principales, orientados a sur, poseen, además, la capacidad de unificarse en un único ámbito continuo, permitiendo acoger actividades de mayor escala y adaptarse con flexibilidad a las distintas necesidades del centro. Estos espacios, destacan en su interior, al dejar vista la estructura de bovedillas cerámicas y los suelos “alfombrados” de terrazo.

En el exterior, cuatro muros de celosía articulan los espacios ajardinados exteriores, definiendo claramente cuatro áreas diferenciadas: zona de acceso, zona de actividad exterior, zona de actividad física y zona privada destinada al personal.
Estos elementos no solo delimitan los usos, sino que filtran las visuales, matizan la luz y prolongan la arquitectura hacia el paisaje, construyendo una atmósfera serena y doméstica, profundamente vinculada a la manera pausada de habitar propia de Menorca, donde el cuidado, la proximidad y la calma se convierten en protagonistas del edificio.




























