En un principio, el objeto de la propuesta era desarrollar un edificio residencial para tres viviendas y aparcamiento en un irregular solar del centro histórico de Valencia. Un cometido básico inicial que, conforme se profundizaba en las circunstancias y características de los futuros usuarios, fue evolucionando hasta derivar en un proyecto más complejo y próximo a un planteamiento a modo de superposición en altura de tres viviendas unifamiliares distintas.
La iniciativa partía de la necesidad de una madre y sus dos hijos (independientes y con sus respectivas familias) de residir en un mismo inmueble y próximos a los principales servicios de la ciudad (desde sanitarios a escolares o administrativos).
La intención por tanto era dejar atrás su residencia en una zona de baja densidad en las afueras para que las tres unidades familiares pudieran convivir del mejor modo posible en un nuevo emplazamiento urbano, facilitando así la interacción entre ellos y sus desplazamientos.
En este sentido, ya en la fase de proyecto, uno de los primeros objetivos fue que la propuesta pudiera recuperar para los usuarios algunos de los aspectos que habían cualificado su vida cerca del campo, lo que conectaba también con la consideración por las cuestiones relativas a la sostenibilidad (presencia de vegetación y agua, fomento de ventilaciones cruzadas, control de sombras y protecciones solares, optimización de la componente energética, etc.).

Otro asunto determinante para la propuesta fue la estricta normativa urbanística de aplicación en el centro histórico que, además de limitar parámetros habituales como las alineaciones de parcela, el número de plantas o las alturas, condicionaba la configuración exterior y apariencia del proyecto al regular aspectos —relacionados con la edificación tipológica de ciutat vella— como los criterios compositivos de fachada, la morfología y dimensiones de los huecos, los remates permitidos, el tipo de cubierta o las posibles materialidades, con el propósito o justificación de lograr una integración visual exhaustiva de lo nuevo con lo antiguo.
Un marco de actuación que invitaba a reflexionar en torno a la discusión sobre la relación —o disociación — entre la espacialidad u organización interior del proyecto y su forma o expresión exterior.

A este respecto, por ejemplo, mientras que autores como Aldo Rossi han defendido que el tipo en arquitectura no debe entenderse como una simple imagen o estilo visual de un edificio, sino como un principio o estructura lógica que subyace a la forma arquitectónica, otros han argumentado el cambio de proceder introducido por la modernidad: como Alan Colquhoun, que entiende que la arquitectura moderna sustituye la relación tradicional entre la organización espacial y la expresión exterior por un nuevo concepto de forma, más autónomo y basado en la composición abstracta; o como Colin Rowe, que describe cómo la fachada moderna se concibe a menudo como una superficie independiente que no revela directamente la organización interior, sino que sugiere múltiples interpretaciones al igual que sucede en el arte cubista.
Sin embargo, el marco de actuación señalado (sobre intervenciones de obra nueva en centros históricos con una fuerte normativa patrimonial) supone una casuística un poco más compleja que la posibilidad de diseñar con libertad o autonomía la expresión exterior del proyecto moderno respecto de su estructura espacial.
Esto es, al partir de unos principios formales —referidos en gran parte al lenguaje y los criterios compositivos a emplear en la fachada— que son heredados (y de algún modo anacrónicos, por cuanto se refieren a pautas arquitectónicas que derivan de un modo de proyectar y construir ya superado), la cuestión de fondo radica en determinar tanto la clase de relación que debe existir entre la espacialidad de la propuesta y esos principios formales sobrevenidos, como consecuentemente el tipo de configuración interior del proyecto, suscitando así la disyuntiva entre una idea contemporánea de organización espacial de la propuesta y la imagen exterior predicha.

Una cuestión que, por otro lado, es posible identificar de algún modo en otro tipo de contextos o casuísticas, como sucede con la descripción que hace Moneo de una obra de Robert Venturi con John Rauch que incide en el tema de la pequeña casa americana de madera o balloon frame house: las casas Trubeck y Wislocki en Nantucket Island, Massachusetts.
“[…] en tanto que Venturi parece haber sido extremadamente cuidadoso en respetar el aspecto exterior de la vivienda popular en que se apoya, no parece preocuparle tanto el tomarse libertades en el interior. […] Para Venturi el tipo se ha
reducido a la imagen, o mejor, la imagen es el tipo, siguiendo así la opinión de que la comunicación se produce mediante imágenes. En cuanto tal, el tipo-imagen está más pendiente de ser reconocido que de su propia estructura.
[…] La arquitectura que era en el pasado un arte de imitación, una descripción de la naturaleza, vuelve a serlo, pero esta vez tomando como modelo la arquitectura misma”. En el proyecto de Edificio Viciana, el posicionamiento adoptado fue apostar por una idea contemporánea de espacio y de organización interior que pudiera dar respuesta a los objetivos del proyecto —en relación también con las necesidades, expectativas y modos de vida de los futuros usuarios— y una estrategia de expresión exterior que, si bien necesariamente obediente con las imposiciones normativas, pudiera establecer conexiones con la narrativa empleada en la configuración interior.
La formalización del proyecto comienza a fraguarse a partir de la comprensión del ámbito inmediato de actuación. A este respecto, las condiciones de contorno quedan definidas principalmente por dos plazas de distinto tamaño que constituyen los accesos al solar y por unas edificaciones colindantes que perfilan un plano perimetral de medianeras muy fragmentado, tanto en planta como en sección.

En cuanto a las condiciones específicas de parcela, destaca la descripción de dos áreas diferenciadas no edificables por encima de rasante: un patio principal de aproximadamente 10×7 metros que se sitúa al fondo de la propiedad y da lugar a disponer de una amplia fachada interior con orientación sur, y un espacio estrecho y alargado, a modo de calle interior o patio longitudinal, que discurre entre medianeras y linda con la plaza de mayor tamaño, y que recibe el nombre de atzucat en honor a su origen islámico.
De acuerdo con este contexto inicial, se propone que cada una de las viviendas ocupe un nivel diferenciado —a partir de cota cero— y desarrolle una distribución pasante con espacios principales que conecten la fachada exterior (norte) con la recayente al patio posterior (sur). Una decisión que permite introducir iluminación y ventilaciones cruzadas en todas las plantas, pero que también contribuye a articular otro de los objetivos clave de la propuesta: maximizar la relación interior-exterior y prestar especial atención a las visuales del proyecto.
En este sentido, por un lado, se abren otros patios interiores para terminar de lograr una buena iluminación y ventilación del proyecto (que se caracteriza también por un reducido perímetro de contacto con el espacio público) y se introduce la vegetación en todos los espacios exteriores de la propuesta para favorecer su buena configuración y calidad ambiental, con la idea de que los vaya colonizando con el paso del tiempo.

Y, por otro lado, se fomenta la continuidad espacial y la apertura simultánea de vistas hacia los espacios exteriores (tanto urbanos como patios de parcela). Es decir, si las distribuciones tradicionales de vivienda en el centro histórico se caracterizan muchas veces por una iluminación natural ajustada y una relación interior-exterior un tanto limitada o acotada (debido en gran parte a la densidad de la trama y las características tipológicas de la edificación cerrada), ahora se propone trabajar sobre una idea de espacio fluido y optimizar la apertura de huecos en las distintas fachadas
con el propósito de prolongar y cuidar al máximo las visuales desde el interior.
La entrada principal se plantea a través del atzucat —aprovechando así su condición de patio longitudinal en contacto con una de las plazas de acceso— y el zaguán y las comunicaciones verticales se ubican al final de este trayecto. De esta manera, se consigue, de una parte, liberar toda la fachada principal para las viviendas y, de otra, poner en valor la función del atzucat en la propuesta, que, lejos de quedar reducido a un mero patio trasero de edificación, reivindica así su papel como elemento de acceso singular.
El atzucat queda por tanto configurado como un jardín de acceso compartido —de unos 14m de longitud y algo más de 2m de anchura— que propone una aproximación gradual al proyecto a través de un recorrido que, al tiempo que va dejando atrás el bullicio de la calle, aproxima al visitante a una estrecha fachada con altos ventanales y ligeros balcones en voladizo que favorecen las vistas.

El gran patio situado al fondo de la parcela alberga una fachada orientada a sur que cierra la parte trasera del núcleo de comunicaciones verticales (a la derecha) y abre unos huecos suelo-techo de grandes dimensiones y forma apaisada.
Estos grandes ventanales, que abren de lado a lado todo el perímetro de contacto entre las viviendas y el referido patio, se resuelven con carpinterías correderas que se recogen en el interior del trasdosado de medianera y permiten percibir los espacios adyacentes a modo de terrazas cubiertas delimitadas por una sencilla barandilla.
Complementariamente, al pie de la medianera que cierra la perspectiva de los huecos de fachada, se introduce un patio inglés longitudinal que lleva luz natural y ventilación a la planta de sótano: concretamente, a una zona de espacios comunes para el edificio (diferenciada de la superficie destinada a aparcamiento) donde se pone en valor parte de los hallazgos localizados en la fase de excavación arqueológica y que completa el programa de necesidades del proyecto. La sección transversal propuesta permite apreciar este patio inglés ajardinado que introduce luz natural y ventilación en los espacios de uso compartido del sótano, así como la zona destinada a aparcamiento (con acceso desde la fachada principal).

Los espacios principales de las viviendas se desarrollan a lo largo de toda la profundidad edificable y conectan la fachada principal con la del patio de fondo de parcela, donde en planta baja se genera una amplia terraza exterior delimitada por una jardinera longitudinal que vuelca a la referida abertura del sótano. En la vivienda superior se utiliza el llamado ‘aprovechamiento bajo cubierta’ y el preceptivo tejado inclinado (regulados por la normativa de aplicación) para introducir un espacio a doble altura que conecta con una última planta construida donde la protagonista es una gran terraza exterior que, cualificada mediante el agua y la vegetación, se proyecta en relación con las vistas sobre el patrimonio circundante.
El plano de cota cero refleja cómo se resuelve: el acceso principal a través del aztucat (con el núcleo de comunicaciones verticales obteniendo luz, ventilación y vistas a través de este trayecto ajardinado), la entrada de vehículos desde la plaza opuesta y la organización espacial interior y exterior (patios) de la vivienda de planta baja.
En este sentido, además de plasmar el modo de configurar los espacios, la secuencia de plantas permite apreciar el anunciado planteamiento de la propuesta a modo de superposición en altura de tres viviendas unifamiliares distintas.

Es decir, distribuciones diferenciadas —en relación también con los diversos programas de necesidades—, pero una misma estructura organizativa del proyecto traducida en la disposición compartida de sus principales elementos colectivos y permanentes (o “soportes”, en referencia a la conocida Teoría de Habraken); esto es: estructura portante, infraestructuras básicas (en especial red de saneamiento y conducciones verticales), circulaciones comunes (núcleo de escalera y accesos) y patios.
La ubicación de las comunicaciones verticales permite también disponer en la última planta de una salida directa a la terraza que flexibiliza su uso y refuerza la idea de espacios compartidos en el edificio. El forjado del núcleo de escalera se prolonga hasta generar una zona de porche que, además de proporcionar un acceso cubierto, ofrece a los usuarios un espacio exterior resguardado de la lluvia y el sol que complementa la zona de solárium.
El alzado desplegado de la plaza Viciana, con los dos edificios vecinos a los lados, describe la composición de la fachada principal del proyecto en relación con su contexto inmediato. A partir del requisito ineludible de lograr una adecuación visual con las preexistencias ambientales y frente al conjunto de restricciones aparejadas (como las limitaciones morfológicas y dimensionales de los huecos de fachada, la obligación de componer mediante ejes verticales continuos o las proporciones tasadas entre llenos y vacíos), la propuesta trata de maximizar la entrada de luz y vistas en el interior, mantener una coherencia o idoneidad entre la disposición de vanos y los espacios interiores, no introducir en el alzado más elementos de los exigidos y reducir en lo posible la rigidez compositiva evitando recursos como la simetría o la presencia de un ritmo estático.
Con todo, se conforma una implantación del proyecto que, junto con las cuestiones relativas a la configuración de fachada, busca tener en cuenta la escala de intervención y los aspectos relacionados con la materialidad (elementos de
carpintería y herrería o cromatismo y acabados en la envolvente) con el propósito de lograr la pretendida integración de una intervención contemporánea en el entorno próximo.

Sobre el proceso de obra de la propuesta, resulta relevante mencionar la fase inicial de excavación arqueológica, tan exigente como fructífera, que se desarrolló en dos etapas diferenciadas: una primera, realizada por medio manuales, con la que se alcanzó la cota de apoyo de la cimentación en la zona central de la parcela a la vez que se dejaban los márgenes de seguridad en todo su perímetro; y una segunda, relacionada con la construcción de los bataches del muro de sótano y el inicio de las obras de edificación, en la que ya se emplearon medios mecánicos.
Además del aprendizaje inherente al descubrimiento de las sucesivas capas de historia del lugar, el proceso supuso una valiosa aportación para el proyecto al sacar a la luz hallazgos de gran valor patrimonial y sensible, como las trazas de una vivienda medieval del siglo XV, una casa-patio islámica del periodo andalusí (en torno al siglo XI) en muy buen estado de conservación, canalizaciones y vestigios romanos o cerámicas de todo tipo (incluida una pequeña vasija de ahorros musulmana escondida en el espesor de un muro, que contaba la historia de alguien que vivió allí siglos atrás y necesitó recuperar lo guardado en su interior).


En este sentido, con la voluntad de poder conectar el proyecto con estas trazas de su memoria y enriquecer la arquitectura, finalmente se consiguieron incorporar algunos elementos desatacados a la propuesta, como uno de los pozos originales, visible desde la zona común del sótano gracias a una amplia perforación o ‘ventana’ practicada en la losa de cimentación, o una serie de baldosas de la rosa gótica que se pudieron integrar en la solera de hormigón del atzucat, muy cerca por tanto de donde algún día siglos atrás fueron colocadas por primera vez.
En cuanto a la ejecución del proyecto, se plantea un diseño estructural adaptado a las características de la propuesta, tanto programáticas como técnicas o relacionadas con las particularidades del suelo y el emplazamiento. Se proponen luces moderadas para una estructura vertical compuesta en su práctica totalidad por ligeros pilares metálicos, con la excepción de los apoyos de hormigón armado de la zona de aparcamiento. Para asegurar la estabilidad transversal del edificio se ubican cruces de San Andrés en varios puntos de las medianeras y en dos direcciones perpendiculares entre sí. Este sistema de arriostramiento no solo consigue controlar el desplome del edificio sin recurrir a dimensiones excesivas en los pilares, sino también poder considerar la estructura como intraslacional.

Con respecto a la estructura horizontal, se ejecutan losas macizas de hormigón armado que permiten resolver las zonas voladas y los fuertes requerimientos de carga en ámbitos puntuales, como en la alberca o piscina compartida que se proyecta en la terraza superior, donde el forjado de losa conforma el propio vaso del recinto con la ayuda de dos muros de hormigón que arrancan desde la planta segunda a eje de los pilares inferiores.
Por su parte, en la planta de sótano se plantea una cimentación superficial realizada mediante losa maciza —en coherencia también con todo lo contenido y propuesto en el estudio geotécnico— y se disponen muros de hormigón armado en el perímetro que contienen las tierras y participan de la transmisión de cargas al terreno. La ejecución de estos elementos se realiza por bataches de pequeñas dimensiones y con sumo cuidado, en virtud de las características de las edificaciones colindantes, que en la mayoría de los casos eran anteriores al siglo XIX y presentaban una gran disparidad en cuanto a su encuentro con el terreno (con cotas y superficies de apoyo muy diversas y aparición de elementos inesperados, como tramos de cimientos fuera de propiedad o criptas subterráneas).


Para la cubierta inclinada, que con una pendiente del 40% planteaba una complicación añadida en relación con la puesta en obra del hormigón, se investiga sobre la solución más adecuada en términos técnicos o ejecutivos y presupuestarios. Se propone una cubierta ligera compuesta principalmente por correas metálicas paralelas (conformadas por perfiles tubulares) y dos vigas de apoyo resueltas mediante perfiles IPE: la primera, situada a menor altura, recoge y arriostra también las cabezas de los pilares de fachada y sirve de apoyo para el antepecho o frontispicio de remate; y la segunda se dispone en la coronación de los pilares que discurren al otro lado de la crujía. En cuanto a su cubrición, se recurre a un panel sándwich con aislamiento interior, lámina de impermeabilización y acabado mediante la preceptiva teja árabe.
Por otro lado, las cubiertas planas se proyectan invertidas (con aislamiento de poliestireno extruido) y se rematan de manera distinta según su función: las no transitables, con capa de protección de gravas, y las transitables, con solado fijo tipo pétreo en continuidad con el pavimento dispuesto en el interior. En el caso de las zonas ajardinadas sobre losa maciza, se recurre a una solución de cubierta vegetal intensiva con sistema de drenaje hasta la red de evacuación.
Para el cerramiento se recurre a una solución compuesta de fábrica exterior de ladrillo de hormigón —que ofrecía también un mejor comportamiento acústico— con enfoscado hidrófugo y aislamiento continuo por el exterior, y trasdosado interior de entramado metálico autoportante (con separación de al menos 1cm de la hoja
exterior). Este sistema es el empleado también con carácter general para resolver la compartimentación interior, en principio con acabado de doble placa de yeso laminado que asimismo permite la colocación enrasada del rodapié del pavimento de piedra.

Respecto de las carpinterías exteriores, la fachada principal presenta ventanales abatibles de madera con doble acristalamiento, mientras que para el resto de los casos (no visibles directamente desde la vía pública) se recurre a ventanas o ventanales de aluminio con rotura de puente térmico y vidrio doble.
En cuanto a la estrategia energética del proyecto, se realiza una instalación general de aerotermia que resuelve tanto el consumo de agua caliente sanitaria (ACS), como la calefacción (por suelo radiante) y la climatización (por aire mediante conductos de impulsión y retorno).
Finalmente, las imágenes de la obra acabada permiten terminar de ilustrar lo descrito sobre la propuesta y aproximarse a otro tipo de aspectos relacionados con el proyecto como la percepción y cualificación de los espacios construidos, la incidencia de la iluminación o la contribución de los acabados al discurso general de la propuesta.








































































