Situada en el extremo más meridional del continente europeo, allí donde el mar Mediterráneo se encuentra con el océano Atlántico, Casa Tarifa es la rehabilitación y ampliación de una antigua vivienda rural, enclavada en un paisaje modelado por el viento, la roca y una luz intensa.
El proyecto responde a las condiciones ambientales del lugar mediante un lenguaje arquitectónico esencial, que establece una relación mesurada con su entorno.

El edificio se concibe como una prolongación natural del terreno rocoso. Una composición de volúmenes blancos y sencillos reinterpreta los principios espaciales de la arquitectura rural tradicional andaluza, articulando una sucesión de espacios cerrados y abiertos. Su disposición responde no solo a criterios compositivos, sino también a la necesidad de ofrecer protección frente a los fuertes vientos dominantes que caracterizan la península de Tarifa, transformando una condicionante climática en un elemento arquitectónico definitorio.
El proyecto se inspira en las tradiciones constructivas locales. La mampostería de piedra, revestida con un revoco mineral blanco, conforma muros monolíticos que reflejan la intensa luz del sur, mientras que las cubiertas planas refuerzan una imagen mediterránea arquetípica. La ornamentación está deliberadamente ausente, permitiendo que la proporción, la materia y la luz articulen la expresión arquitectónica.




La intervención parte de la rehabilitación del antiguo cortijo, históricamente vinculado a la actividad ganadera desarrollada en las colinas que rodean Tarifa.
La estructura existente se ha conservado y completado con un nuevo volumen central que alberga los espacios comunes de la vivienda. Esta ampliación contiene un amplio salón y una cocina, concebidos como el núcleo social de la casa para las dos familias propietarias, unidas por una estrecha relación con el paisaje y por su afición al kitesurf.

La distribución interior establece una relación continua entre los espacios domésticos y el entorno. Los huecos se sitúan cuidadosamente para enmarcar vistas concretas del mar, las formaciones rocosas, la vegetación autóctona y el cielo, convirtiendo el paisaje en un componente activo de la vida cotidiana. A lo largo del día, la cambiante luz atlántica define los interiores, realzando la textura de la piedra y la profundidad de las superficies blancas.
Una gran terraza prolonga el espacio principal de la vivienda hacia el jardín seco, creando una zona intermedia destinada a la vida al aire libre. Junto a ella, un volumen auxiliar exento proporciona espacio para almacenar el material de kitesurf, completando el programa doméstico sin alterar el equilibrio compositivo del conjunto.

La conservación del paisaje existente ha sido un aspecto fundamental del proyecto. Las formaciones rocosas de la parcela se han preservado íntegramente e incorporado a la composición arquitectónica, junto con la vegetación mediterránea espontánea. En lugar de plantearse como un paisaje ornamental, el jardín se entiende como un ecosistema preexistente, permitiendo que la arquitectura ocupe el lugar con contención y reforzando la continuidad entre el entorno construido y su contexto natural.

Mediante la rehabilitación de una construcción rural y la incorporación de nuevos volúmenes cuidadosamente dimensionados, Casa Tarifa propone una interpretación contemporánea de la arquitectura doméstica mediterránea, en la que el clima, la materia y el paisaje se convierten en los principales instrumentos del proyecto.




































