Esta vivienda nació para una familia internacional que buscaba un refugio en el Alentejo, un lugar donde poder desacelerar el ritmo, recibir a amigos y vivir en contacto permanente con la naturaleza.
Acostumbrados a entornos contemporáneos, pero profundamente vinculados a la autenticidad de los lugares que visitan, los propietarios deseaban una casa discreta, sofisticada y sin excesos, capaz de ofrecer confort durante todo el año sin perder la conexión con el paisaje que la rodea.


El principal reto consistió en crear una vivienda de grandes dimensiones que no se impusiera sobre el terreno.
Implantada entre alcornoques centenarios y adaptándose suavemente a la topografía natural, la casa fue diseñada para integrarse en el paisaje de Melides, preservando la identidad del lugar y garantizando al mismo tiempo privacidad, vistas y una estrecha relación entre el interior y el exterior.




La inspiración surgió precisamente del paisaje alentejano. Se buscó reinterpretar la arquitectura vernácula mediante un lenguaje contemporáneo, recurriendo a volúmenes horizontales revestidos con cal natural, amplias superficies acristaladas y una materialidad sobria que permite que la naturaleza asuma el protagonismo. La luz, los alcornoques y los tonos cálidos de la tierra fueron los elementos que guiaron todo el proceso de diseño.

Lo que distingue a este proyecto es la manera en que combina el minimalismo contemporáneo con una profunda sensibilidad hacia el contexto. En lugar de buscar protagonismo, la arquitectura se diluye en el paisaje.
Los grandes ventanales enmarcan la naturaleza como si fueran cuadros vivos, mientras que los espacios interiores han sido concebidos para ofrecer una experiencia serena, marcada por la luz natural, las proporciones equilibradas y la continuidad visual con el exterior.

El interior sigue una estética minimalista y atemporal, incorporando piezas de diseño icónicas, como las sillas Charles y Ray Eames de Vitra o la silla Barcelona, dispuestas para contemplar una fotografía artística de una carretera en Japón.
El proyecto prioriza los materiales naturales, las texturas suaves y una paleta cromática neutra. Entre los elementos más destacados se encuentran las luminarias de diseño contemporáneo sobre el comedor, el mobiliario realizado a medida en madera natural y una cuidada selección de piezas de autor que refuerzan la elegancia discreta de la vivienda sin comprometer la sencillez que define el proyecto.

Más que una vivienda, este proyecto representa una forma de habitar basada en la tranquilidad, la conexión con la naturaleza y la valoración de lo esencial, principios que continúan guiando el enfoque de Sabrab Architecture en Melides y Comporta.


























































































































