Casa Sorell nace de una arquitectura profundamente vinculada al paisaje mediterráneo y a las condiciones específicas del lugar.
La vivienda se adapta a la topografía de la parcela y establece una relación constante con el exterior, haciendo de la luz, las vistas y los espacios de transición elementos esenciales de la experiencia doméstica.

La arquitectura se concibe desde una sucesión de espacios interiores y exteriores que diluyen sus límites. Terrazas, porches y zonas ajardinadas amplían las estancias y permiten que la vivienda se abra al paisaje, incorporando al proyecto una forma de habitar ligada al clima y al modo de vida mediterráneo.
«En Casa Sorell buscamos una arquitectura que no se imponga al lugar, sino que nazca de él: de su topografía, de su luz, de la brisa y de la manera mediterránea de vivir entre el interior y el exterior.» Silvia Vives, CEO de Studio Vives




La materialidad refuerza esta voluntad de pertenencia. La piedra natural, la cal y la madera construyen una atmósfera serena y atemporal, basada en materiales capaces de relacionarse con la luz, adquirir pátina y evolucionar con el paso del tiempo.

Más que buscar el contraste con su entorno, Casa Sorell aspira a formar parte de él. El resultado es una vivienda donde arquitectura, materia y paisaje se entienden como partes de una misma idea: crear un lugar para habitar el Mediterráneo desde la calma, la sencillez y una conexión permanente con el entorno.


























































