Un Mundo de Maravillas: Anna Devís y Daniel Rueda convierten la fotografía en una experiencia habitable

Exposición Un Mundo de Maravillas de Anna Devís y Daniel Rueda en Taipéi

Los arquitectos, fotógrafos y artistas visuales Anna Devís y Daniel Rueda presentan en Taipéi A World of Wonder —Un Mundo de Maravillas—, la exposición más ambiciosa dedicada hasta ahora a su particular universo creativo. La muestra reúne más de 70 obras y una veintena de instalaciones interactivas dentro de un recorrido de aproximadamente 1.000 metros cuadrados en el National Taiwan Science Education Center.

La exposición traslada a una escala arquitectónica las composiciones fotográficas con las que el dúo valenciano ha construido una identidad reconocible internacionalmente: imágenes precisas, coloridas y aparentemente sencillas en las que la geometría, los objetos cotidianos, el vestuario y el cuerpo humano se convierten en instrumentos para transformar la percepción del espacio.

En esta ocasión, las fotografías dejan de permanecer únicamente sobre la pared. Algunas de sus escenas se reconstruyen físicamente y adquieren una dimensión habitable para que el visitante pueda entrar en ellas, modificar su lectura y convertirse en una parte activa de la obra.

Vista general de la exposición Un Mundo de Maravillas de Anna Devís y Daniel Rueda en Taipéi
Vista general de Un Mundo de Maravillas, la exposición interactiva de Anna Devís y Daniel Rueda en el National Taiwan Science Education Center de Taipéi.

La fotografía convertida en un espacio que se habita

Un Mundo de Maravillas se plantea como algo más que una retrospectiva fotográfica. El recorrido propone una experiencia inmersiva en la que la exposición funciona como una sucesión de escenografías, juegos visuales y construcciones a escala real.

Los visitantes pueden introducirse en algunas de las composiciones creadas por Anna Devís y Daniel Rueda, tumbarse sobre grandes piezas de sushi, aparecer en el centro de una diana o adentrarse en una interpretación de La Muralla Roja de Ricardo Bofill. Las instalaciones no funcionan únicamente como fondos fotográficos: están concebidas para que la presencia y el movimiento del espectador terminen de completar cada escena.

Visitantes interactuando con una instalación de Un Mundo de Maravillas en Taipéi
El público puede introducirse en las escenografías y convertirse en una parte activa de las composiciones creadas por Anna Devís y Daniel Rueda.

La muestra cuestiona así la distancia tradicional entre la obra y quien la contempla. El espectador deja de observar desde el exterior para convertirse en escala, figura, actor y elemento compositivo dentro de un escenario construido.

Esta participación refuerza una de las ideas esenciales del trabajo del dúo: la arquitectura no es solamente aquello que se fotografía, sino también el soporte que condiciona una postura, enmarca una figura, organiza un recorrido o produce una ilusión óptica.

Arquitectura, geometría y humor visual

Anna Devís y Daniel Rueda se conocieron mientras estudiaban en la Escuela de Arquitectura de la Universitat Politècnica de València. Aunque su trayectoria profesional terminó orientándose hacia la fotografía y la creación visual, ambos continúan aplicando herramientas propias de la formación arquitectónica: la comprensión de la escala, la perspectiva, la proporción, la geometría y la relación entre los cuerpos y el espacio.

Desde su página oficial, los autores definen una práctica alejada de la fotografía convencional de arquitectura. En sus imágenes, fachadas, ventanas, escaleras, muros y pavimentos se convierten en superficies sobre las que construir pequeñas narraciones visuales.

Composición fotográfica de Anna Devís y Daniel Rueda basada en arquitectura, geometría y color
La arquitectura funciona como escenario y soporte compositivo en el trabajo fotográfico de Anna Devís y Daniel Rueda.

Cada fotografía comienza con una idea y un boceto. Después llegan la búsqueda de la localización, el diseño del vestuario, la fabricación de accesorios y la preparación de una escena en la que cada forma, color, textura y posición debe coincidir con precisión.

Los elementos que aparecen en las imágenes se fabrican manualmente y las composiciones se resuelven físicamente antes de realizar la fotografía. En lugar de construir la escena mediante fotomontajes o imágenes generadas, el dúo utiliza objetos cotidianos, telas, estructuras, prendas diseñadas para cada ocasión y grandes cantidades de luz natural.

Crear imágenes sin inteligencia artificial

La dimensión artesanal del proyecto adquiere una relevancia especial en un contexto dominado por la producción inmediata de imágenes digitales. Frente a la rapidez de las herramientas generativas, Anna Devís y Daniel Rueda reivindican un proceso creativo basado en pensar, dibujar, construir, probar y fotografiar.

La exposición subraya explícitamente esta posición. El National Taiwan Science Education Center presenta el proyecto como un regreso a la realidad material: los accesorios se cortan, ensamblan, pintan o cosen a mano, mientras que las ilusiones dependen de la perspectiva, la posición de la cámara y la relación física entre los elementos.

Detrás de la aparente ligereza de cada imagen existe, por tanto, un proceso lento y colectivo. Algunas instalaciones necesitan varios meses de desarrollo y requieren aprender técnicas relacionadas con la construcción de mobiliario, la confección de vestuario o la creación de estructuras a escala humana.

Construcción artesanal de una escenografía de Anna Devís y Daniel Rueda
Las composiciones se desarrollan mediante bocetos, accesorios fabricados a mano, vestuario específico y estructuras construidas a escala real.

El resultado conserva la espontaneidad del juego, pero está sostenido por una planificación semejante a la de un pequeño proyecto arquitectónico.

El visitante como parte de la composición

El recorrido de A World of Wonder está organizado como un espacio de exploración visual. Las instalaciones proponen alterar la escala de objetos reconocibles, confundir superficies planas y volúmenes o transformar elementos domésticos en arquitecturas inesperadas.

Una maceta puede hacer crecer una nota musical; un paraguas puede integrarse en una partitura; una manta naranja puede convertirse en una pieza de salmón; y una prenda negra puede prolongarse hasta construir la punta de un lápiz. La lógica de la exposición consiste en mirar de nuevo aquello que parecía conocido y descubrir otras posibilidades mediante pequeños desplazamientos de significado.

Visitante integrado en una instalación de gran escala de Un Mundo de Maravillas
La modificación de la escala transforma los objetos cotidianos en escenarios que pueden recorrerse, habitarse y fotografiarse.

Esta transformación de lo cotidiano conecta la exposición con la ciudad. Anna Devís y Daniel Rueda recorren edificios y espacios urbanos buscando ventanas, patrones, huecos, revestimientos y geometrías capaces de integrarse en sus historias. La arquitectura existente funciona como un lienzo, pero también como un interlocutor que determina la composición final.

Strawordinary, un guiño a la cultura de Taipéi

Entre las piezas creadas específicamente para esta edición se encuentra Strawordinary, una instalación inspirada en el té con perlas o bubble tea, uno de los elementos más reconocibles de la cultura popular taiwanesa.

La obra transforma la bebida en una escenografía de gran escala compuesta por tejidos teñidos, formas circulares y elementos acolchados. El visitante se introduce físicamente en la composición y se convierte en el elemento final de una imagen construida mediante color, humor y alteraciones de escala.

Instalación Strawordinary de Anna Devís y Daniel Rueda inspirada en el bubble tea
Strawordinary reinterpreta el té con perlas taiwanés mediante una instalación inmersiva de color, tejidos y formas circulares.

La instalación demuestra cómo el lenguaje visual del dúo puede incorporar referencias locales sin perder su identidad. El objeto cotidiano se reconoce inmediatamente, pero aparece desplazado hacia un territorio situado entre la fotografía, la escultura, la arquitectura efímera y la performance.

De Seúl a Taipéi

Un Mundo de Maravillas continúa el recorrido internacional iniciado con Happygraphers, la exposición presentada en el Museo de Arte Hangaram del Seoul Arts Center, en Corea del Sur, hasta marzo de 2025.

Aquella muestra reunió cerca de un centenar de obras y trasladó por primera vez algunas de las escenografías del dúo a un gran espacio museístico. La exposición de Taipéi amplía considerablemente este planteamiento: las tres instalaciones interactivas de Seúl se convierten ahora en una veintena, desarrolladas junto con la firma cultural GUBEIDING.

El crecimiento no consiste solamente en aumentar el número o el tamaño de las piezas. Supone convertir una producción nacida principalmente para la imagen fotográfica en un sistema espacial capaz de organizar recorridos, relaciones y experiencias colectivas.

La exposición consolida así una evolución significativa en el trabajo de Anna Devís y Daniel Rueda. Sus composiciones ya no terminan necesariamente en una fotografía: pueden extenderse hacia la instalación, el montaje expositivo y la arquitectura temporal.

Construir imágenes para volver a mirar la realidad

El trabajo de Anna Devís y Daniel Rueda demuestra que una imagen puede ser sofisticada sin resultar distante y que la precisión geométrica puede convivir con el humor.

Sus fotografías parten de edificios, objetos y situaciones aparentemente ordinarias, pero introducen pequeñas alteraciones capaces de cambiar por completo su lectura. Una coincidencia cromática, una postura inesperada o una variación de escala bastan para convertir un fragmento cotidiano de la ciudad en una narración visual.

En Un Mundo de Maravillas, esta mirada abandona el formato bidimensional y ocupa el espacio. Las fotografías se transforman en escenarios y el público pasa a formar parte de ellos. La exposición devuelve así cuerpo, tiempo y materia a unas imágenes que, pese a su amplia difusión digital, nacen de un proceso profundamente físico.

Más que ofrecer una evasión, la muestra propone recuperar la curiosidad ante aquello que nos rodea. La maravilla no se encuentra necesariamente en un lugar extraordinario, sino en la capacidad de observar de otra manera un muro, una ventana, una escalera, una prenda o un objeto doméstico.

Retrato de Anna Devís y Daniel Rueda
Anna Devís y Daniel Rueda, arquitectos, fotógrafos y artistas visuales responsables de Un Mundo de Maravillas.

Información de la exposición

Título: A World of Wonder — Un Mundo de Maravillas
Artistas: Anna Devís y Daniel Rueda
Categorías: fotografía, arquitectura, arte, instalación y performance
Localización: National Taiwan Science Education Center, séptima planta, zona este de exposiciones especiales
Dirección: 189 Shishang Road, distrito de Shilin, Taipéi, Taiwán
Fechas: del 19 de junio al 28 de septiembre de 2026
Horario: de 10:00 a 18:00 horas; último acceso a las 17:30 horas
Organización: GUBEIDING
Información oficial: National Taiwan Science Education Center

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Noticia publicada: 27 de julio de 2026 - Última modificación : 27 de julio de 2026

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