El nombre de Villa Adhara procede de una de las estrellas más brillantes de la constelación de Canis Major, cuyo significado —»flor de azahar»— encuentra aquí su lugar natural: la costa mediterránea de Benicasim, donde naranjos y limoneros perfuman el aire durante todo el año.

Villa Adhara nace de una complicidad especial con sus propietarios, alcanzada desde el primer encuentro. No es una vivienda pensada para impresionar, sino para habitarse: cómoda, práctica, en sintonía constante con el paisaje que la envuelve. Un hogar donde vivir y disfrutar de la compañía.



La piedra y el sol son los elementos que ordenan cada estancia, aportando armonía y calidez. Los tonos crema, combinados con tejidos naturales y madera, envuelven la casa en una sensación de paz que se percibe nada más cruzar el umbral. Nada queda al azar: cada rincón está cuidado hasta el detalle más mínimo, buscando que quien lo habita se sienta bien consigo mismo.
Sobre una parcela de 625 m² y con 350 m² construidos, la vivienda se organiza en dos plantas. La zona de día se sitúa a pie de calle, en diálogo directo con el jardín, la piscina y la barbacoa exteriores; en el interior, la cocina y el salón-comedor completan este nivel, junto a un aseo exterior para la piscina, otro para invitados y una habitación con baño propio. La planta primera reúne dos habitaciones completas con baño y la suite máster, con baño y vestidor.



































