La parcela, con una superficie de 1.074 m² y una forma aproximadamente en forma de diamante, tiene una orientación norte-sur y una topografía suavemente inclinada. El acceso principal, en la fachada norte y único para peatones y vehículos, compensa la ligera diferencia de nivel de la calle mediante una rampa suave.
La topografía natural se conserva en gran medida, ajustándose solo en las zonas de la casa, anexos y piscina, lo que permite que el edificio se integre armoniosamente en el terreno.

La vivienda, con una superficie de 291,36 m² y una superficie bruta de construcción de 360,67 m², se desarrolla en una sola planta, orientada tanto hacia la calle como hacia el interior de la parcela, priorizando la relación con los espacios exteriores.
La organización funcional se divide en tres zonas: aparcamiento al norte, zonas sociales y de servicio al este, y la zona de dormitorios privados al oeste y sur. Dos galerías conectan el volumen principal con los anexos y la piscina, formando un patio central orientado al sur, el núcleo solar de la casa y el punto de articulación de los espacios sociales. La piscina está situada en el extremo sur, con acceso a través del jardín este, mientras que el anexo de almacenamiento se encuentra en la esquina sureste de la parcela.






La construcción se lleva a cabo con una estructura de hormigón armado con columnas y vigas, muros de mampostería de ladrillo revestidos internamente con placas de yeso y exteriormente con un sistema de enlucido SATE pigmentado en blanco. Los techos interiores son completamente de yeso, mientras que el tejado plano accesible proporciona un espacio adicional de ocio. Los marcos exteriores de las ventanas son de aluminio de perfil bajo con corte térmico, y el suelo interior es de microcemento, excepto en las zonas húmedas, que están rematadas en piedra de mármol.

La fachada de la vivienda mantiene la alineación predominante de los edificios adyacentes, fomentando la integración urbana y respetando la lógica de los desarrollos vecinos. La intervención se realiza en una zona urbana en consolidación, caracterizada por parcelas dispersas y vacías, y busca armonizar con el paisaje y reforzar las características endémicas del lugar.
Las zonas de acceso están pavimentadas con piedra cúbica de granito regional, el jardín se siembra con especies herbáceas y se planta con arbustos de bajo mantenimiento y necesidades de riego reducidas, y los recintos perimetral se refuerzan con vegetación representativa del paisaje local.

De este modo, se promueve un equilibrio entre construcción, obra y entorno, garantizando integración, funcionalidad y confort ambiental.



















































