El cometido del proyecto es la intervención en un edificio existente del núcleo urbano de la localidad con el propósito de habilitar un centro cultural joven y sala polivalente municipal en la totalidad de la planta baja (con la excepción del zaguán de acceso a las viviendas superiores) recién adquirida por el Ayuntamiento y cuyo último programa fue el de restaurante y salón de banquetes.

El edificio, que data aproximadamente del año 1980 y define uno de los extremos de una manzana lineal de sucesivas edificaciones anexas (por lo que la edificación presenta una fachada exterior continua que recae a tres vías públicas), está compuesto por tres plantas construidas sobre rasante (la planta baja más dos plantas superiores de viviendas), un semisótano y un sótano.
Aunque las actuaciones previstas se referían al interior de la edificación, con motivo de resolver los problemas de accesibilidad del espacio —la planta baja está construida unos 80cm por encima del nivel de la acera exterior— se propone realizar una intervención en el espacio público inmediato con dos objetivos: poder introducir una rampa de acceso (como alternativa también a los sistemas mecánicos tipo salvaescaleras previstos por la propiedad inicialmente) y generar un ámbito previo o zona de encuentro de carácter peatonal que contribuya asimismo a enfatizar el nuevo programa o uso público introducido en el bajo del edificio.




En este sentido, se ensancha la acera el máximo permitido —a costa del aparcamiento en línea que existía— y, en el pequeño espacio libre de mayor dimensión, situado junto al arranque de la rampa, se introduce un banco y un árbol para generar una sombra.
En cuanto a la superficie propiamente en la planta baja del edificio, dos son las principales estrategias del proyecto. Por un lado, se genera un espacio previo tipo porche (espacio exterior pero cubierto) en el que una jardinera perimetral permite introducir el elemento verde en el proyecto —conectando también con el árbol introducido en la acera— y sirve de banco corrido, cualificando así esta zona de recepción o reunión al aire libre.

Y, por otro lado, en el interior se distribuye el programa de modo que se consigue configurar un gran espacio diáfano en el que poder albergar desde exposiciones o eventos a diferentes tipos de actividades culturales (incluso simultáneamente, gracias a la previsión de dos grandes tabiques móviles abatibles).


Esta gran sala, que vuelca a los tres frentes de fachada, se sitúa tangente al mencionado porche y plantea un concepto de espacio fluido y una continuidad visual interior-exterior gracias a una carpintería metálica que, además de resolver los requisitos funcionales, se diseña a modo de plano de vidrio continuo suelo-techo.






































