La primera vez que visité este sitio, el terreno estaba cubierto de sombras. En el lado sur del sitio existe un edificio de seis pisos, por lo que propuse desarrollar un proyecto que abordara el tema de la luz natural en un lugar ensombrecido. Debido a esta condición, sería el lado norte el que recibiría la luz natural y la dejaría entrar en la casa, ya que difícilmente se ve afectado por la sombra del edificio cercano.
El volumen que recibe la iluminación tiene dos niveles, atrapa la intensa luz del sol que proviene del sur en el espacio de las escaleras y la filtra para que llegue suavemente a las habitaciones. La luz que atraviesa una ventana puede recorrer la casa como un fenómeno de reflexión, difusión y difracción.
Además, la luz que ha viajado desde la ventana y a través de la celosía interior, crea una variedad de escenas y sinergia dentro del hogar. Propuse un largo camino de tierra como eje para ubicar la cocina, la habitación y el baño en paralelo a las aperturas al sur, facilitando la secuencia de actividades como comer, bañarse y dormir.
Este camino de tierra está ubicado en la planta inferior y debajo del espacio que recibe la luz directa, adaptándose a la forma de vivir del usuario. En la privacidad de las habitaciones, la expansión de la vista, la transición de la luz y la intensidad del calor se regulan mediante persianas. Las atmósferas de estas habitaciones impregnan el ambiente general de la residencia, ya que es a través del control de estos elementos que la luz y la ventilación afectan todo el espacio. Las persianas también funcionan como una partición en la residencia familiar, bloqueando parcialmente la vista.