El nuevo Hospital de Ontinyent se ubica al sur del municipio, en el polígono “Casa Balones”, en una zona heterogénea de edificaciones, zonas de cultivo y algún equipamiento.
La parcela es sensiblemente rectangular, de aproximadamente doscientos setenta y cinco por ciento quince metros y con un desnivel equivalente a dos plantas en ambas direcciones. La estrategia de implantación distribuye distintos volúmenes en el centro de la parcela, sobre una plataforma horizontal que se entiende como una gran plaza pública perforada por patios que dan luz a las plantas inferiores y que sirve de soporte a una profusa vegetación.

Para resolver la accesibilidad del conjunto, el acusado desnivel existente se resuelve perimetralmente con taludes ajardinados y en sentido longitudinal con sendos aparcamientos descubiertos en los extremos este y oeste. En sentido transversal, se aprovecha el desnivel negativo de la fachada norte para generar dos plantas de carácter más restringido, donde se resuelven las áreas de servicio y sus circulaciones rodadas.
Así, el hospital se muestra de manera distinta atendiendo al contexto y a la relación que establece con el usuario: hacia el norte, visible desde la ciudad, muestra una escala de equipamiento urbano, con la fachada del cuerpo de hospitalización, de seis alturas, reconocible en la lejanía; por contra, hacia el sur, donde se encuentran los accesos peatonales, el conjunto se fragmenta en volúmenes de una y dos alturas que configuran pequeñas zonas estanciales, con una escala mucho más humana y amable.




Esta fragmentación, además de su valor ambiental, simplifica las relaciones funcionales entre áreas, significativamente complejas en un edificio hospitalario, quedando interconectadas por pasarelas a distintos niveles que generan un paisaje de elementos ligeros suspendidos entre los cuerpos principales.
En términos funcionales, sobre la plataforma que hace de gran plaza pública se ubican varios volúmenes comunicados por pasarelas entre sí atendiendo a su área funcional.
Bajo esta plataforma existen otros dos niveles, donde se ubican los espacios servidores del complejo, incluyendo un aparcamiento para trabajadores y zonas de carga y descarga. Aprovechando el desnivel de la parcela se consigue que estos dos niveles puedan contar con una fachada al norte.

Los flujos de los usuarios se distribuyen de forma natural desde los distintos accesos, quedando diferenciados los recorridos peatonales de los accesos rodados privados, los de los trabajadores y los de los servicios de emergencia.
La construcción es sencilla, sin retórica, pero asumiendo a su vez las distintas situaciones del edificio y respondiendo, por tanto, de forma distinta cuando el conjunto se muestra con la escala propia de un gran equipamiento o cuando se pretende potenciar una atmósfera háptica cercana en el contacto directo con las personas.

El cambio de escala supone un cambio de percepción entre un elemento que se muestra rotundo en el paisaje o que, por otro lado, constituye en sí mismo un paisaje fragmentado, natural y humano.















































