La vivienda se configura mediante una lámina de hormigón armado, acabado en bruto, que genera y delimita los distintos espacios que surgen en el interior de ésta.
La lámina recorre toda la construcción; se pliega transversalmente creando un recorrido longitudinal de acceso y se perfora haciendo surgir un patio en dos alturas como elemento esencial y vertebrador que aporta luz natural a todas las estancias.

La vivienda se organiza en dos plantas sobre la rasante del terreno y un sótano, todas claramente diferenciadas en su configuración y materialidad, reservando el nivel superior para los usos más privados y la baja para las zonas de día; en ésta se suceden los distintos espacios sin una clara distinción, utilizando como eje articulador la escalera que, además, comunica verticalmente toda la vivienda.




Se consigue una continuidad espacial y visual gracias a las grandes cristaleras que delimitan las estancias; y que hacen posible la percepción de todos los espacios, interiores y exteriores, desde cualquier lugar de la vivienda.

En cuanto a materialidad, destacan cuatro elementos principales: el hormigón, utilizado en la lámina generadora del proyecto, que se manifiesta en las caras interiores y exteriores de las estancias que delimita; el microcemento beige y la madera como acabado de los restantes paramentos interiores y el estucado blanco para los paramentos exteriores e interiores de la planta superior.





































































