QUINCHOPEL es el quincho de Opelmec, una empresa de obras y proyectos electromecánicos en la ciudad de Córdoba.
Se implanta en un pasaje, a metros de Av. Sabattini (Ruta 9), en la zona este, en un área elevada donde conviven casas, galpones y estructuras productivas. Desde allí, construye un espacio social con vistas abiertas hacia la ciudad.

La intervención se superpone sobre lo existente. El salón se ubica sobre las oficinas, ocupando el lugar de una sala técnica en desuso; la cocina, medio nivel por encima, se proyecta en voladizo sobre el galpón.
Se apoya en una viga reticulada reutilizada, recuperada de otra obra, que la separa del tinglado y hace visible su condición suspendida.
Los muros existentes se mantienen, en el interior y en la terraza, con su revoque grueso expuesto, deteriorado y manchado, en contraste con los nuevos planos blancos.





La organización se basa en dos capas. Por un lado, la modulación de la fachada como trazado regulador de llenos, vacíos y estructura. Por otro, los dos niveles de techo que permiten incorporar el programa: primero, el salón como espacio libre y de llegada desde las oficinas; por encima, la cocina con asador, baño y terraza.
El terreno presenta una diagonal en la línea municipal que no se continúa en el nuevo volumen, permitiendo regularizar el interior. Esa diferencia genera un triángulo que sobresale sobre la vereda; su cara inferior —en acrílico opalino— hace de alero e ilumina el ingreso.

Esa diagonal se retoma como guía en dos líneas quebradas que atraviesan la obra y le dan dinamismo al espacio.
Una es la escalera, que corta transversalmente el quincho y articula los dos niveles. Llega en diagonal, permite balconear y organiza la sección. A nivel del observador, una franja horizontal orientada al oeste recorre todo el ancho, ilumina el espacio y funciona como un lente que encuadra la ciudad, el centro y las sierras.

La otra es el asador, que se consolida como núcleo duro: de un lado resuelve el asador y define el límite de la cocina; del otro contiene el baño, cuya puerta se oculta desplazándose en la diagonal.
La cocina se apoya sobre el muro sur y se abre al norte mediante un plano vidriado en tres partes: dos móviles hacia la terraza y un paño fijo que vuela sobre el galpón, exponiendo el tensor que hace posible el voladizo. Un toldo continuo permite abrir o cerrar completamente esta fachada, regulando el sol y la lluvia.

La mesa retoma esta lógica: su geometría irregular responde a la diagonal y se construye con elementos metálicos reutilizados —caños estructurales galvanizados y de gas— provenientes de obras de la empresa.
En su escala acotada, el quincho sintetiza una condición mayor: la convivencia entre lo doméstico y lo productivo, entre reutilización y construcción, entre estructura y uso.
























































