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Adecuación del Claustro de Legos del Monasterio de Santa María de las Cuevas | Reina & Asociados

Arquitecto: Reina & Asociados
Fotógrafo: Fernando Alda
País: España
Año: 2024
Localización: Sevilla
Estructura: Pedro Lobato Vida
Promotor: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Consejería de Turismo, Cultura y Deporte. Junta de Andalucía
Instalaciones: ESTIN Adviser
Constructora: Hermanos Campano
Arquitecto Técnico: Víctor Baztán Cascales
Colaboradores: Mercedes Sánchez González, Olga Valderas Grisalvo, Celia Jiménez Bellido, Jacinto Pérez-Elliott Fernández
© Fernando Alda

Recuperar un ámbito pendiente del Monasterio de la Cartuja

El Claustro de Legos se ubica en el sector sur del Monasterio de Santa María de las Cuevas, concretamente en la denominada Área Fabril, sede actual del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. En la década de los 90, con el impulso de la Exposición Universal de 1992, el Monasterio fue objeto de un ambicioso programa de actuaciones dirigido a su recuperación, interviniendo en la ordenación de este sector del conjunto el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra. No obstante, la rehabilitación del ámbito específico del antiguo claustro no llegó a acometerse en su totalidad, quedando desde entonces como un vacío desarticulado de límites imprecisos donde convivían restos arqueológicos y otras prexistencias monacales e industriales.

Una nueva sala expositiva para el IAPH

El encargo tenía como objetivo la ordenación de este sector y la construcción de una sala expositiva versátil, de dimensiones y características técnicas predeterminadas, destinada principalmente a la presentación de obras de distintos formatos restauradas en las instalaciones del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Así mismo, se incorpora al proyecto el acondicionamiento de una sala histórica abovedada que cierra el conjunto en su banda norte y que prestaría una función expositiva complementaria de carácter permanente.

Un plano unitario para ordenar el claustro

© Fernando Alda

La propuesta se basa en la construcción de un plano unitario de suelo que adquiere formas diversas para contextualizar y enlazar las distintas edificaciones, extendiéndose hacia el patio del claustro para proteger los restos arqueológicos que aún se conservan. Esta nueva plataforma que se destinará a la celebración actividades culturales- recorta sus límites a una distancia medida de las antiguas celdas de legos y la arquería occidental liberando una franja donde se muestran los restos de pavimentos originales y otras estructuras arqueológicas.

Un pabellón contemporáneo entre las preexistencias

© Fernando Alda
© Fernando Alda
© Fernando Alda
© Reina & Asociados

El nuevo pabellón se presenta como un elemento de articulación entre los distintos ámbitos que el plano de suelo dibuja. Se proyecta un volumen prismático de sencilla geometría que se relaciona en escala y materialidad con los edificios existentes, ocupando en planta una posición central en recuerdo del muro que en origen delimitaba el frente oriental del Claustro de Legos. Hacia el claustro, su sección se escalona para esbozar un paso a cubierto, como reflejo de la arquería o deambulatorio que aún se conserva en el frente occidental. Un gesto que dirige la atención hacia sus extremos menores, norte y sur donde, en un segundo plano, se ubican los accesos y los huecos que registran el espacio interior.

Luz natural y relación con la antigua fábrica

El acceso de grandes piezas al pabellón se resuelve mediante una puerta acristalada en su frente norte que introduce el perfil del Monasterio y la secuencia de grandes chimeneas de botella de la Fábrica Pickman. En el interior, la sala recibe una iluminación natural permanente y regulable, tanto cenitalmente como a través de otros huecos menores dispuestos estratégicamente para permitir el intercambio de miradas con las celdas de legos y otras preexistencias fabriles.

Restaurar la sala histórica abovedada

© Fernando Alda

La nueva edificación se aproxima -sin tocarlo- al cuerpo norte que cierra el claustro, conduciendo al visitante hacia la sala abovedada, espacio singular del monasterio que se encontraba en un precario estado de conservación y que ahora queda incorporada a la intervención. La restauración realizada conserva y consolida con criterio arqueológico los revestimientos originales en convivencia con morteros de cal en tonos neutros, tratando de mantener un equilibrio en la percepción unitaria del espacio.

El tratamiento en piedra natural del pavimento -bajo el que discurren las instalaciones- muestra puntualmente el hallazgo en el subsuelo de antiguas cámaras y atanores de ventilación. Se propone una relación complementaria entre ambas salas: la abovedada, de indudable valor histórico, aunque de condiciones espaciales y materiales más restrictivas, y la nueva, más capaz, flexible y versátil tanto para exposiciones como para otro tipo de eventos.

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Proyecto publicado: 6 de octubre de 2026 - Última modificación : 2 de octubre de 2026
Proyecto añadido por: Adrián Sempere Valenciano

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