Ciudad Blanca | Francisco Javier Sáenz de Oíza

Fotógrafo: Adrián Sempere
País: España
Año: 1963
Materialidad: Revoco
Localización: Alcúdia, Mallorca
Superficie: 5001 - 20000 m²
Promotor: Huarte Inmobiliaria S.A. (HISA) / Juan Huarte Beaumont
Ciudad Blanca de Francisco Javier Sáenz de Oíza en Alcúdia, Mallorca, fotografiada por Adrián Sempere

En la bahía de Alcúdia, al norte de Mallorca, Ciudad Blanca constituye una de las obras fundamentales de Francisco Javier Sáenz de Oíza y uno de los episodios más singulares de la arquitectura residencial española de la segunda mitad del siglo XX. Proyectada entre 1961 y 1963, la intervención transforma la repetición de cien apartamentos vacacionales en una estructura escalonada donde vivienda, terraza, vegetación, luz y paisaje forman parte de una misma construcción.

Lo que podría haber sido una promoción turística convencional se convierte en un ensayo sobre cómo habitar colectivamente el Mediterráneo. Frente a la repetición anónima que comenzaba a ocupar buena parte del litoral español durante aquellos años, Oíza plantea una arquitectura modular capaz de producir diferencias, recorridos, sombras y situaciones domésticas diversas. Su inclusión en el archivo de la Fundación DOCOMOMO Ibérico confirma hoy su relevancia dentro del patrimonio de la arquitectura moderna española. Fundación Docomomo Ibérico

Del turismo de masas a un nuevo modelo residencial

Ciudad Blanca de Francisco Javier Sáenz de Oíza en Alcúdia, Mallorca, fotografiada por Adrián Sempere

Ciudad Blanca nace durante la transformación económica y turística de la España de comienzos de los años sesenta. La bahía de Alcúdia era todavía un territorio poco construido cuando Juan Huarte Beaumont impulsó una extensa operación turística a través de Huarte Inmobiliaria S.A. El proyecto de ordenación general fue desarrollado por Francisco Javier Sáenz de Oíza con la colaboración de Juan Daniel Fullaondo, y aspiraba inicialmente a configurar un desarrollo considerablemente mayor.

De aquel plan únicamente se materializó una parte: un bloque escalonado de 100 apartamentos construido entre 1962 y 1963, al que posteriormente se sumaría una torre de 64 apartamentos en 1968. La Casa de la Arquitectura señala que la documentación presentada para licencia llegó a contemplar 269 viviendas, mostrando hasta qué punto el edificio actual debe entenderse como fragmento de una estructura urbana mucho más ambiciosa. La Casa de la Arquitectura

El proyecto coincide además con un momento de revisión crítica del Movimiento Moderno. La investigación de Jaime J. Ferrer Forés vincula Ciudad Blanca con los debates del Team 10, a cuya reunión de Royaumont de 1962 fue invitado Sáenz de Oíza. Frente al bloque moderno concebido como pieza autónoma y abstracta, aquí la arquitectura se fragmenta, se escalona y adquiere una condición continua y casi urbana. impactum-journals.uc.pt

Una topografía artificial frente al Mediterráneo

Ciudad Blanca de Francisco Javier Sáenz de Oíza en Alcúdia, Mallorca, fotografiada por Adrián Sempere

La operación se construye mediante 25 módulos de cuatro apartamentos, desplazados y superpuestos para evitar la monotonía inherente a la repetición. DOCOMOMO describe esta organización mediante mecanismos de yuxtaposición, superposición y deslizamiento, cuyo resultado es una auténtica topografía artificial. Fundación Docomomo Ibérico

Cada unidad busca aproximarse, pese a formar parte de una estructura colectiva, a las cualidades espaciales de una pequeña vivienda individual con jardín o terraza. Las piezas se desplazan unas respecto a otras, generan grandes espacios exteriores privados y permiten que las distintas viviendas mantengan una relación directa con la bahía de Alcúdia.

Esta fragmentación hace difícil percibir Ciudad Blanca como un bloque residencial convencional. Desde la playa, su silueta se asemeja más a la acumulación progresiva de un pueblo mediterráneo: terrazas, petos, jardineras, vacíos y sombras forman un paisaje construido en el que la unidad individual sigue siendo reconocible dentro del conjunto.

La lectura encuentra paralelos contemporáneos en proyectos de vivienda colectiva frente al Mediterráneo publicados en Arquitectura en Blanco, donde orientación, escalonamiento, terraza y paisaje continúan siendo herramientas fundamentales para construir la relación entre vivienda y litoral. Arquitectura en Blanco

Ciudad Blanca de Francisco Javier Sáenz de Oíza en Alcúdia, Mallorca, fotografiada por Adrián Sempere

La vivienda como terraza

La denominación original de «apartamentos-terraza» resulta especialmente reveladora. El espacio exterior no funciona como un añadido al programa doméstico, sino como una parte esencial de la vivienda.

El propio suelo interior se escalona progresivamente hacia la terraza y el mar. La Casa de la Arquitectura recuerda cómo Oíza utilizaba esa pequeña variación de cotas para dirigir sutilmente la mirada hacia abajo y hacia el horizonte, relacionando el interior de cada apartamento con la experiencia de los pueblos mediterráneos que descienden hacia la costa. La Casa de la Arquitectura

Esta forma de entender la vivienda explica la imagen de las «casas-tumbona»: apartamentos abiertos al sol, al aire y al paisaje en los que las terrazas funcionan prácticamente como habitaciones exteriores.

Ciudad Blanca de Francisco Javier Sáenz de Oíza en Alcúdia, Mallorca, fotografiada por Adrián Sempere

Módulo, estructura y construcción

La aparente libertad formal de Ciudad Blanca se sostiene sobre una organización rigurosamente modular. La estructura se resuelve mediante pilares y vigas de hormigón armado independientes de los cerramientos, organizados a partir de una modulación de aproximadamente 4,20 metros entre ejes. Sobre ella, los forjados van desplazándose para construir la característica sección escalonada.

Los cerramientos y divisiones interiores recurrieron a bloques celulares ligeros Ytong, un sistema que en aquel momento suponía una solución relativamente novedosa por sus prestaciones térmicas y acústicas. El proyecto combinó técnicas tradicionales con un interés constante por la prefabricación: jardineras de hormigón, carpinterías diseñadas específicamente, escaleras helicoidales y distintas piezas de mobiliario fueron concebidas como elementos capaces de repetirse dentro del sistema general.

Interiores acabados a la cal, pavimentos cerámicos y carpinterías de pino, configurando una materialidad sencilla en la que la arquitectura no depende del lujo de sus acabados sino de la proporción, el espacio, la relación con el exterior y la acción cambiante de la luz.

Ciudad Blanca de Francisco Javier Sáenz de Oíza en Alcúdia, Mallorca, fotografiada por Adrián Sempere

El blanco como materia de luz y sombra

El blanco constituye inevitablemente uno de los elementos más reconocibles del conjunto, pero su interés no reside en producir una imagen homogénea.

Los voladizos, las jardineras y los desplazamientos entre apartamentos hacen que cada superficie reciba el sol de forma distinta. La fachada se transforma a lo largo del día en una sucesión de planos blancos y sombras profundas, disolviendo la percepción de un volumen único.

Ciudad Blanca como una arquitectura donde el prisma moderno se ha roto en fragmentos. Seis décadas después, en una idea similar: aquí la luz no se limita a iluminar el edificio, sino que dibuja sus terrazas y convierte las superficies blancas en un elemento cambiante.

La vegetación forma parte de esta composición. Jardineras integradas en las terrazas, plantas domésticas y la presencia de grandes árboles suavizan la abstracción geométrica del edificio. El proyecto original incorporó además una alineación de eucaliptos en la parte posterior como protección frente a los vientos del norte.

Ciudad Blanca de Francisco Javier Sáenz de Oíza en Alcúdia, Mallorca, fotografiada por Adrián Sempere

Una arquitectura construida para ser habitada

Más de sesenta años después de su construcción, el contexto de Ciudad Blanca ha cambiado radicalmente. La pieza que originalmente apareció prácticamente aislada frente a la bahía se encuentra actualmente integrada en el intenso tejido turístico de Port d’Alcúdia. Sin embargo, la fuerza de su sistema sigue siendo legible.

Las viviendas han incorporado toldos, plantas, mobiliario, cerramientos y objetos cotidianos. Lejos de anular el proyecto, estas transformaciones evidencian su capacidad para ser apropiado y habitado. La repetición modular admite diferencias y permite que cada terraza construya su propia identidad.

Ciudad Blanca de Francisco Javier Sáenz de Oíza en Alcúdia, Mallorca, fotografiada por Adrián Sempere

El reportaje fotográfico realizado por Adrián Sempere en 2023 recupera precisamente esta condición contemporánea de Ciudad Blanca. Las imágenes no buscan reconstruir el edificio recién terminado, sino observar cómo el blanco, la vegetación, las sombras, las bicicletas, la actividad de la playa y la vida cotidiana conviven actualmente con la arquitectura de Oíza.

Ciudad Blanca sigue siendo así una referencia no sólo por su valor histórico, sino por una cuestión todavía plenamente vigente: cómo construir vivienda colectiva sin renunciar a la individualidad, cómo densificar sin perder el espacio exterior y cómo permitir que una arquitectura repetitiva se transforme, mediante la luz, el paisaje y la vida, en un lugar reconocible.

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Proyecto publicado: 25 de agosto de 2026 - Última modificación : 25 de agosto de 2026
Proyecto añadido por: Adrián Sempere Valenciano

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