Una forma curva que construye la identidad del edificio
El edificio adopta una volumetría clara y contenida, que se distingue por la forma curvilínea de la fachada, un gesto que acompaña el perfil de la vía y marca la presencia del edificio en la esquina que ocupa.
Esta curvatura no es únicamente un recurso plástico: es el elemento que distingue funcionalmente el volumen de la trama residencial circundante, dotándolo de una identidad propia sin romper con la escala del contexto.
La composición se organiza en dos plantas sobre la cota de acceso, complementadas por un sótano técnico, dando como resultado una masa compacta y claramente legible desde la calle.

Una pieza de transición en el tejido urbano de Braga
La parcela ocupa una posición de articulación en el tejido urbano de Braga: la esquina entre la Avenida Robert Smith, una vía de expansión caracterizada por vivienda colectiva, comercio y servicios, y la Rua Simões de Almeida, de carácter predominantemente unifamiliar.
El edificio funciona como elemento de transición entre estas dos realidades urbanas, respondiendo a la escala más intensa de la avenida sin perder el diálogo con la calle residencial.
El diseño de los espacios exteriores prolonga esta relación con el espacio público: los accesos peatonales y el aparcamiento situado en el interior de la parcela son tratados con el mismo cuidado que la propia edificación, manteniendo una continuidad material con la acera existente.



Materialidad: continuidad exterior y calidez interior
La envolvente exterior está ejecutada en EPS proyectado, que confiere al edificio una imagen contemporánea y una superficie continua que refuerza la lectura del volumen curvo.
En el interior, la paleta combina pavimento cerámico de gran formato, encimeras de mostrador en tono Suede y mobiliario con traseras revestidas en panel de roble; una combinación concebida para perdurar y para transmitir un cuidado clínico sin perder calidez.

Del mármol de Estremoz al paisaje permeable
En el exterior, los accesos peatonales realizados en mármol de Estremoz arenado y el aparcamiento ejecutado mediante una rejilla permeable con vegetación prolongan esa misma atención al detalle más allá de la puerta de entrada.
Una farmacia contemporánea organizada desde la funcionalidad
El programa se organiza para responder a las exigencias de una farmacia contemporánea: la atención al público se desarrolla en la planta baja, con mostradores dimensionados también para garantizar la accesibilidad, mientras que las áreas técnicas y de almacenamiento se trasladan al sótano, liberando la planta de atención de las funciones auxiliares.
En la planta superior, los espacios de atención y administración se organizan alrededor de una circulación central que establece una comunicación vertical tanto con la planta baja, mediante un espacio abierto a modo de balconada, como con el exterior a través de una claraboya.

La entrada como elemento de identificación
El rótulo luminoso de acceso, integrado en una base revestida con un jardín vertical, señala la entrada y refuerza la relación del edificio con el espacio público, sin comprometer la lectura limpia de la fachada.





















































