La bodega S es el resultado de un concurso convocado por un inversor privado y está ubicada en una importante región vinícola eslovaca.
El proyecto, que consta de seis volúmenes compactos que reflejan la tradición local, fue galardonado con el Premio de Arquitectura Eslovaca CE ZA AR en la categoría de Edificios Públicos.

La bodega se ubica en Strekov, una región con una larga y arraigada tradición vitivinícola. El diseño del edificio refleja su entorno, adoptando las dimensiones y el estilo arquitectónico de las casas de viñedo tradicionales, construidas en ladrillo y con tejados a dos aguas. La estructura se subdivide en seis volúmenes blancos de una sola planta.
Las funciones se distribuyen alrededor de un patio, cuyo perímetro está delimitado por una hilera de árboles. El uso de ladrillo pintado de blanco contribuye a integrar el complejo en el paisaje local, creando así una identidad propia.




El principal reto al que se enfrentó el equipo del proyecto fue la integración de una nueva bodega en un entorno rural tradicional, con el objetivo de preservar la integridad del carácter local.
La estrategia de diseño se centró en la fragmentación, creando unidades más pequeñas que se ajustan a la escala local. El proyecto también incluyó la conservación del trazado original del viñedo, complementado con la introducción de vegetación autóctona, estableciendo así una continuidad entre la nueva arquitectura y el paisaje histórico. Una bodega histórica existente fue restaurada y reutilizada para conectar la sala de exposiciones con el área de producción.
El proyecto no solo se ajusta a los requisitos funcionales del cliente, sino que también contribuye a la potenciación de la identidad cultural regional y a la promoción del potencial turístico, ofreciendo así un valor a largo plazo para la comunidad local.

Todos los edificios están construidos con mampostería de ladrillo tradicional, lo que ofrece tanto resistencia estructural como una estética atemporal que vincula la bodega con el patrimonio arquitectónico local. Los techos están cubiertos con tejas cerámicas blancas, seleccionadas por su aspecto limpio y su función práctica en la reducción de la absorción de calor.
Esto ayuda a mantener un clima natural y estable en las bodegas subterráneas, esencial para el correcto almacenamiento y envejecimiento del vino. Se evitó deliberadamente la instalación de claraboyas para prevenir el sobrecalentamiento.

En su lugar, la luz natural entra a través de pequeñas ventanas redondas cuidadosamente ubicadas en los hastiales y aberturas arqueadas en las fachadas. Estos arcos proporcionan una luz natural suave y difusa, y hacen referencia a la arquitectura tradicional de las bodegas abovedadas y a las puertas históricas que se encuentran en los edificios artesanales y vitivinícolas locales.
Desde una perspectiva ambiental y de sostenibilidad, el proyecto enfatiza los métodos de refrigeración pasiva, aumentando la eficiencia energética y reduciendo la dependencia de los sistemas de climatización mecánicos.













































