Otwock era una conocida localidad balnearia situada en las afueras de Varsovia. Debía su fama a su buen microclima y a la fácil conexión con Varsovia. En su territorio se encontraban numerosos sanatorios y hospitales especializados en el tratamiento de enfermedades pulmonares.
Fue aquí donde nació el estilo arquitectónico denominado por Konstanty Ildefons Gałczyński como “Świdermajer”. El auge de la construcción de edificios de madera en este estilo tuvo lugar en los años veinte del siglo pasado. El estilo Świdermajer fue iniciado por el vecino de Otwock, el célebre dibujante e ilustrador Michał Elwiro Andriolli. Nuestro edificio se construyó precisamente en la calle que lleva su nombre.

El edificio proyectado se sitúa en pleno centro de la ciudad, justo al lado de la estación de tren. En el solar donde, durante la época de la República Popular de Polonia, funcionaba el emblemático “Bar Uniwersalny”, regentado por Antoni Jarząbek.
Actualmente, el entorno de este lugar está degradado, caótico y descuidado.
Desde el principio, nuestro proyecto pretendía convertirse en el germen de un cambio en el centro de Otwock y devolverle parte de su esplendor. El edificio puede convertirse en una de las imágenes representativas de la ciudad. Con este proyecto, en un lugar tan visible, queríamos transmitir la idea de que esta ciudad está desarrollándose y transformándose.




Queríamos hacer una referencia sutil y no literal a la inspiración de los Świdermajer. Manteniendo el legado de este tipo de arquitectura, lo confrontamos con un lenguaje arquitectónico contemporáneo y sintético, relacionado de manera indirecta con la tradición. Por ejemplo, tratamos los balcones del edificio como verandas caladas, donde, tras unos filtros o celosías, los habitantes pudieran relajarse después del trabajo o contemplar el entorno cambiante.
Nos gustaría que este edificio atrajera a residentes de todas las edades y, al mismo tiempo, se convirtiera en un símbolo de convivencia interesante y confortable. Que ofreciera el marco para nuevas relaciones vecinales, cercanas y amables.
Nuestro “Dom Uniwersalny” se encuentra en un punto central muy bien comunicado y de fácil acceso. Sin embargo, en los alrededores resulta difícil encontrar referencias arquitectónicas interesantes.

Decidimos otorgar al edificio un carácter contemporáneo y personal, al tiempo que recuperábamos el ambiente original en la parte existente.
Dividimos el volumen del edificio en dos partes.
La primera es un edificio de madera de dos plantas, para el cual dedicamos mucho tiempo durante el proceso de diseño a estudiar los detalles tradicionales de madera de la zona con el fin de reproducirlos adecuadamente. Este volumen contrasta con la segunda parte, más alta, de cinco plantas sobre rasante: una forma moderna que se conecta con él. Propusimos un color claro y uniforme para la fachada con el objetivo de unificar visualmente los distintos materiales y formas.

Este recurso buscaba ordenar el caos cromático existente en el entorno.
Además, gracias a ello, la luz solar dibuja sombras y grafismos sobre el edificio.
Aparte de los elementos ornamentales en forma de pantallas verticales caladas, esta parte carece de detalles visibles. El edificio es austero tanto en su forma como en su color. Dejamos el hormigón visto en los forjados de los balcones.
El edificio combina usos residenciales y comerciales.

En la planta baja acristalada se ubican espacios para servicios como una librería-cafetería o una tienda de productos locales. En la planta baja de la parte de madera previmos otros usos, como una gestoría, una panadería artesanal o una heladería. En las plantas superiores diseñamos 23 viviendas funcionales con “verandas” de diferentes superficies, a las que se accede fácilmente mediante la escalera situada en el centro del conjunto o mediante ascensor. Como comodidad adicional para todos los usuarios, se incluye un garaje subterráneo. Hacia el patio interior situamos un patio ajardinado accesible únicamente para los residentes.
Los materiales de acabado de la fachada son revoco pintado de blanco, acero lacado al polvo en blanco y revestimiento de madera barnizado en gris claro.
Suponemos que en las verandas y terrazas aparecerán plantas, flores y hiedra trepadora en las jardineras diseñadas por nosotros. Aquí y allá habrá hamacas y, por supuesto, residentes sonrientes.
























































